Escritos
Preguntas
Las preguntas “quién soy”, “de dónde venimos” y “a dónde vamos” por serias y pertinentes que parezcan también pueden considerarse una estupidez poco cuestionada.
La estupidez no es ningún desdoro; la estupidez de ahora antes fue conocimiento. Por ejemplo, ahora que se ha superado el geocentrismo sería una estupidez persistir en suponer que la Tierra es el centro y todo gira a su alrededor porque aquí está la gran obra de Dios y viven los seres que Él creó “a su imagen y semejanza”.
No es menos estúpido dejarse atrapar por preguntas que surgen de supuestos tales como que hay un lugar de partida y otro de llegada como deducción lógica de lo que ocurre, por ejemplo, con los trayectos aéreos o, si vives en un lugar remoto, tiene sentido que al llegar un extraño te intereses por su lugar de procedencia y al que se propone llegar. Deducir según esa forma de pensar en lo que se refiere a algo tan complejo como es la Vida, cuando menos, es impertinente y lo es porque se sabe que la Vida no es una construcción realizada según la lógica aristotélica.
Sin embargo tiene mucho sentido hacerse tales preguntas si se está dispuesto a encontrar como respuesta que no tienen respuesta.
Tampoco es algo menor considerar hasta qué punto esas preguntas nos sitúan en un círculo vicioso en el que se consume mucha energía y se impide la creatividad; darse cuenta es muy de celebrar.
Dar paso a la sabiduría innata es lo hermoso de vivir y lo más inteligente. Con la sabiduría cesa el conocimiento y su derivada, la estupidez.