Escritos
La inteligencia no alimenta la avidez
La inteligencia no alimenta la avidez; no favorece la ira ni tampoco la violencia.
Cuando la inteligencia actúa todo se beneficia; es la forma más pura de generosidad, nada ni nadie es discriminado. Es como el sol que derrama su energía sobre la Tierra o el agua que a todos nos conforma; lo mismo que hace el aire que todos respiramos o la tierra sobre la que todo se asienta.
Comprenderlo es crucial para salir de la confusión que nos abisma en el sufrimiento al suponernos escindidos e independientes.
Comprender es el paso esencial para dejar de suponer y poder saber. Vivir la espontaneidad de ser, de lo que es, es lo que, con mayor o menor consciencia, todos anhelamos, esa gran e inspiradora intuición nuestra.